lunes, 10 de marzo de 2014

Obesidad abdominal en niños españoles


El 21,3% de los niños españoles entre 6 y 11 años tiene obesidad abdominal, según un estudio reciente

 



En niños y adolescentes, la incidencia de la obesidad no deja de aumentar. Por eso su detección precoz es fundamental para prevenir las secuelas. Una investigación reciente señala que medir la cintura a los menores -una práctica que no se hace de manera sistemática-, junto con la toma de medidas habituales de talla y peso que se realizan en las consultas de pediatría, es una muy buena opción para detectar el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares y metabólicas. En este artículo se explica este estudio, la importancia de la obesidad abdominal y cuáles es la magnitud de este problema en España

Medir la cintura para detectar la obesidad
En nuestro país, un 21,3% de los niños de 6 a 11 años y un 14,3% de los adolescentes de 12 a 17 años tienen obesidad abdominal, según especialistas del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM). Este estudio, cuyos resultados se han publicado en PLOS ON, es el primero que analiza la obesidad abdominal en niños españoles.
Tras analizar los datos de 1.521 niños y adolescentes de entre 6 y 17 años (que con anterioridad habían participado en el estudio enKid, que evalúa los hábitos alimentarios y el estado nutricional de la población infantil y juvenil española), se llegó a la conclusión que si se incluyera la medida de la circunferencia abdominal, que ya se usa en la población adulta, junto con las medidas de peso y talla habituales, se podrían detectar de manera más fácil a los niños con riesgo cardiovascular y metabólico.
Para el trabajo, los investigadores utilizaron la circunferencia de la cintura y la altura con el fin de establecer el indicador cintura/altura, que es independiente de la edad y el sexo, y, como en la población adulta, se ha establecido que existe obesidad abdominal cuando este coeficiente es igual o superior a 0,5

Obesidad abdominal: la barriga prominente
La obesidad abdominal está asociada a un mayor riesgo de sufrir hipertensión arterial, dislipemias, diabetes, cáncer e infertilidad. No obstante, la obesidad abdominal no solo es cosa de niños. Estudios como el de "Prevalencia de sobrepeso y obesidad en adultos españoles", realizado por el Departamento de Nutrición y la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid y publicado en la revista Nutrición Hospitalaria en 2011, ya lo ponían de manifiesto.
En una muestra representativa de la población española, con 418 adultos voluntarios, encontraron que el 42,7% presentaba valores elevados de cintura abdominal, con el consecuente riesgo de sufrir enfermedades asociadas. El 30% de los hombres y el 37% de las mujeres tenían una cintura mayor de lo que sería recomendable. El 22,2% padecía obesidad central y cerca del 55% obesidad central y riesgo cardiovascular, ya que el indicador cintura/altura era superior a 0,5.
Y es que tener una barriga prominente no aporta ningún beneficio. La obesidad abdominal está asociada a un mayor riesgo de sufrir hipertensión arterial, dislipemias, enfermedades cardiovasculares, diabetes, ciertos tipos de cáncer e, incluso, infertilidad. 

La obesidad en España
La obesidad es un problema de salud con múltiples consecuencias. Provoca devaluación de la calidad de vida, pérdida de la autoestima, enfermedades asociadas y reducción de la esperanza de vida, entre otras.
Los últimos estudios lo señalan como una auténtica epidemia. El estudio ENRICA, llevado a cabo entre 2009 y 2011, mostró que el 62% de la población española tiene exceso de peso; si se restringe la muestra, a partir de los 18 años inclusive, la mitad de la población está con un peso superior a lo que se considera como adecuado. En edades más tempranas, también el exceso de peso hace mella. Según International Obesity Task Force (IOTF), organización que forma parte de la International Association for the Study of Obesity (IASO), el 9% de los escolares españoles sufre obesidad y el 33% sobrepeso, frente a países como Francia, Polonia, Alemania o Holanda, que muestran cifras inferiores al 20%. La Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad Mórbida y de las Enfermedades Metabólicas (SECO) contabiliza que más de dos millones de personas padecen obesidad severa, de las cuales, solo el 1% de ha sometido a cirugía bariátrica.
Con todos estos datos, queda reflejado que la obesidad y el sobrepeso en España es un problema cada vez de mayor gravedad, con muchas consecuencias a corto y a largo plazo, ya que son factores clave en el desarrollo de enfermedades crónicas, diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer, entre otras. 
Además, el aumento de su prevalencia está muy relacionado con una vida sedentaria
Modificar este escenario es todo un reto en el ámbito de la Salud Pública de nuestro país. 


FUENTE: www.consumer.es

martes, 11 de febrero de 2014

Según datos de la Organización Mundial de la Salud
 
El sedentarismo es el causante del 6% de las muertes a nivel mundial


El sedentarismo es el causante del 6% de las muertes a nivel mundial La falta de actividad física es la cuarta causa de mortalidad existente. Un 6% de la población mundial fallece debido a enfermedades derivadas del sedentarismo. Así lo advierten los datos ofrecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Señalan que 30 minutos de ejercicio al día reduce el riesgo de sufrir afecciones cardiovasculares.

Actualmente, más del 60% de la población mundial no realiza actividades físicas de forma regular. Por diversos factores, la población se mueve menos y esto favorece el desarrollo de enfermedades como la obesidad, la debilidad ósea y muscular o problemas cardiovasculares.

La OMS indica que el aumento de la presión arterial, de la glucosa sanguínea, el consumo de tabaco, la inactividad física, así como el sobrepeso y la obesidad son los cinco principales factores de riesgo que causan enfermedades no transmisibles o crónicas. Esto causa el fallecimiento de millones de personas en todo el mundo. A la inactividad física pertenece un 6% de la mortalidad mundial actual y las principales enfermedades en las cuales incide son: enfermedades cardiovasculares, cáncer, enfermedades respiratorias y diabetes.

Algunos estudios manifiestan que se puede aumentar hasta tres años la esperanza de vida al realizar actividad física y disminuir cerca de cinco años si se mantiene una vida sedentaria. Debido a esto, los expertos manifiestan que una estrategia que los médicos de atención primaria deben emplear es recetar ejercicio: "Todos los especialistas debemos indicar como tratamiento la actividad física. Para los adultos entre 18 y 64 años de edad, se recomienda mínimo 150 minutos semanales de actividad moderada, o 75 minutos de actividad vigorosa".

Además, explican que cualquier movimiento del cuerpo producido por los músculos y que genere gasto de energía se considera actividad física: "Subir las escaleras y no usar el ascensor, estacionar un poco más lejos o hacer las tareas del hogar son actividades muy sencillas que se pueden hacer todos los días”.

Realizar una actividad física regular puede reducir:

− La mortalidad y el riesgo de cáncer de mama recurrente en un 50%.
− El riesgo de cáncer de colon en un 60%.
− El riesgo de desarrollar Alzheimer en un 40%.
− La incidencia de enfermedades del corazón y la presión arterial elevada en un 40%.
− Padecer un accidente cerebrovascular en un 27%.
− Desarrollar diabetes tipo 2 en un 58%.

La Organización Mundial de la Salud estima que actualmente la inactividad física es la causa principal de aproximadamente el 25% del cáncer de colon y mama, un 27% de los casos de diabetes y de un 30% de los pacientes con enfermedad coronaria. Debido a esto, la entidad trabaja desde hace varias décadas en programas estratégicos para promover la actividad física, reducir la prevalencia de las enfermedades crónicas no transmisibles y reducir los gastos en servicios sanitarios.


FUENTE: www.munideporte.com

martes, 3 de diciembre de 2013


6 BENEFICIOS MENTALES DEL EJERCICIO FÍSICO
 

Los principales objetivos perseguidos por todas las personas que empiezan a practicar ejercicio físico suelen ser mejorar la salud general, perder peso, ganar masa muscular o conseguir un cuerpo más esbelto. Sin embargo, hay otros efectos beneficiosos que podemos conseguir de la práctica deportiva y que muchas veces pasan desapercibidos, como son los efectos en la salud mental.
Y es que, desde hace ya unos cuantos años los científicos están investigando en averiguar cómo el ejercicio físico es capaz de mejorar la función cerebral. Aunque, realmente, si soléis practicar ejercicio físico seguro que ya os habéis percatado de algunos de sus efectos beneficiosos (como aliviar el estrés, servir para desconectar de la rutina diaria…) sin tener que investigar mucho. Pero es que además de reducir el estrés o servir como evasión de la rutina diaria hay muchos otros beneficios:
1. Libera sustancias químicas que nos hacen sentir bien:
Como ya sabéis, el ejercicio libera endorfinas, unas sustancias capaces de crear sensación de relajación y felicidad. Incluso algunos estudios han demostrado que el ejercicio físico es capaz de aliviar ciertos síntomas de la depresión. Es por esta razón que muchos expertos recomiendan a las personas que sufren de depresión o ansiedad que empiecen a practicar alguna actividad física. En algunos casos, se ha especulado que el ejercicio puede ser tan eficaz como la medicación antidepresiva en el tratamiento de la depresión. Y para todo ello no es necesario pasar incontables horas en el gimnasio, para mejorar el estado anímico bastará con  unas sesión de 30 minutos de 3 a 5 veces a la semana.
2. Mejora la confianza en nosotros mismos:
La actividad física es capaz de aumentar la autoestima y mejorar la propia imagen que uno tiene de si mismo. De hecho, no importa la edad, el peso que se tenga, ni si se es hombre o mujer,el ejercicio es capaz de aumentar rápidamente la percepción del atractivo de una persona.
3. Previene el deterioro cognitivo:
El envejecimiento así como las enfermedades degenerativas como el Alzheimer provocan la muerte de las células cerebrales, lo que a la larga conlleva que se pierdan muchas funciones importantes del cerebro. Y aunque que el ejercicio y una alimentación saludable no son capaces de curar esta enfermedad neurodegenerativa, sí que son capaces de prevenir su aparición al disminuir el deterioro cognitivo que comienza a partir de los 45 años. ¿Cómo? Aumentando las sustancias químicas del cerebro que ayudan a evitar la degeneración del hipocampo, una parte importante del cerebro relacionada con la memoria y el aprendizaje.
4. Alivia la ansiedad:
Las sustancias químicas que se liberan durante y después del ejercicio pueden ayudar a calmar a las personas con ansiedad. Al parecer, ejercicios interválicos pueden reducir la ansiedad, y nosotros que pensábamos que los ejercicios interválicos eran sólo una buena forma de quemar calorías.
5. Podría aumentar la capacidad intelectual:
Diversos estudios realizados en ratones (aunque alguno también en hombres) han demostrado que el ejercicio cardiovascular puede crear nuevas células cerebrales (neurogénesis) y mejorar el rendimiento general del cerebro. Por si fuera poco, otros estudios sugieren que una dura sesión de ejercicio aumenta los niveles de una proteína conocida como BDNF (Brain Derived Neurotrophic Factor) la cual se piensa que es capaz de ayudar en la toma de decisiones, el pensamiento y el aprendizaje.
6. Mejora la productividad:
¿Cansado y sin obtener rendimiento después de unas cuantas horas de trabajo? Salir a trotar unos 20 minutos podría ayudar a evitarlo.
Las investigaciones demuestran que los trabajadores que utilizan parte del descanso a medio día para realizar ejercicio son más productivos y tienen más energía que sus pares más sedentarios.
Como véis, hacer ejercicio puede tener efectos positivos más allá de los siempre comentados. Ganar autoconfianza, ayudar a salir de una mala racha, o incluso ayudarnos a pensar y razonar de forma más inteligentes son algunas de las razones que también nos pueden motivar a practicar ejercicio de forma regular.



Fuente| Shape
Imagen| shopimania

viernes, 15 de noviembre de 2013



Tendencias de Fitness para 2014 
según la ACSM


El entrenamiento en intervalos de alta intensidad, conocido en inglés como HIIT (High Intensity Interval Training), una disciplina entre las que se encuentra el P90X y CrossFit; y el entrenamiento de peso corporal, donde se incluyen las flexiones, los pull-ups, los abdominales, el plank (planchas), son las dos principales tendencias en el mundo del Fitness para 2014 según el American College of Sports Medicine (ACSM).
Los datos son el resultado de la encuesta anual que ACSM realiza a más de 3.800 profesionales del Fitness de las áreas médica, comercial y clínica, de gimnasios y clubes deportivos para evaluar las 20 principales tendencias del fitness en todo el mundo para el próximo año.
Modalidades como el P90X o el CrossFit, (entrenamientos en intervalos de alta intensidad) se pone a la cabeza de las 20 categorías seleccionadas entre las 38 propuestas.
Este tipo de entrenamientos consiste en realizar una serie de ejercicios de alta intensidad durante un periodo de tiempo corto, seguido de otro periodo corto de tiempo con ejercicios de baja intensidad y descanso.
Los expertos señalaron que este tipo de ejercicios suelen ser muy populares porque llevan poco tiempo para realizarse, aunque también hicieron hincapié en el riesgo que su práctica provoca, ya que generan una alta tasa de lesiones y no están indicados para gente que no realiza deporte con regularidad.
En el tercer puesto de las tendencias para 2014 se situó la tendencia a la contratación de profesionales bien formados y con experiencia. Los expertos advierten que los gimnasios demandan cada vez más profesionales y entrenadores certificados por organismos acreditados.
Según Walt Thompson, coordinador del informe y profesor de Kinesiología y Salud en la Universidad de Georgia (Atlanta), “antes la gente podía decir que era entrenador personal sólo con tener buena presencia y ponerse unos pantalones cortos ajustados de licra, pero hoy en día los profesionales del fitness deben demostrar una buena formación, certificación y experiencia”. “Cada vez están surgiendo más instituciones encargadas de realizar una formación reglada y de calidad”, señaló.
El resto de categorías entre el top10 son:
  • El entrenamiento de fuerza (la semana pasada os hablamos de este entrenamiento en nuestro blog: http://www.feda.net)
  • El ejercicio para la pérdida de peso: la preocupación de la población por adelgazar y la necesidad de combinar dietas equilibradas y ejercicio ha hecho que multitud de gimnasios estén desarrollando programas específicos para la pérdida de peso.
  • Los entrenadores personales: los profesionales del sector consideraron que el personal trainer seguirá siendo una figura fundamental en los centros de salud y de Fitness, puesto que los usuarios siguen demandando una actitud cada vez más personalizada.
  • Programas para adultos: están siendo muy demandados por personas mayores que buscan los beneficios del ejercicio físico para su salud.
  • Programas de aptitud funcional: son programas que usan el entrenamiento de fuerza para mejorar el equilibrio, la resistencia, la coordinación, y otras capacidades que se aplican a la vida diaria, como llevar la compra, subir escaleras, etc.  Muchos encuestados aseguraron que este tipo de programas tienen mucha relación con los programas de ejercicio para adultos, ya que en ellos se imitan actividades cotidianas que luego se realizan en el hogar.
  • Personal trainer para grupos: entrenadores personales que trabajan con un grupo de dos o 3 tres personas y que ofrecen un descuento para cada miembro del grupo.
  • Yoga: mediante una serie de posturas corporales se mejora la salud y se facilita la relajación.
  • Programas para prevenir  y tratar la obesidad en niños: la obesidad infantil se ha vuelto una de las principales preocupaciones en materia de nutrición en los países desarrolladas y cada vez los gobiernos buscan como hacerlo frente.
Otras tendencias dentro del top20 han sido los programas de ejercicio en oficinas; el Core, o acondicionamiento de los músculos de abdomen, tórax y espalda;  las actividades al aire libre, las actividades en circuitos de entrenamientos; el wellness coaching, el boot Camp, etc.

Fuentes: www.feda.net

viernes, 18 de octubre de 2013

Alimentación y deporte


Alimentación y deporte: ¿qué comer para reponer energías?

Una correcta alimentación tras el ejercicio físico es fundamental para reponer energías, evitar descompensaciones y optimizar el rendimiento deportivo

- Imagen: Lululemon Athletica -Hacer deporte, ya sea de manera intensa o más suave, lleva al organismo a mantener un equilibrio muy inestable entre la energía que gasta y los nutrientes que recibe. Si no hay una dieta equilibrada para reponer las fuerzas perdidas durante la actividad física, es fácil que se produzca una descompensación. Por ello, es imprescindible una dieta correcta en cuanto a cantidad y calidad, tanto antes como después del ejercicio. Además, ayudará a optimizar el rendimiento. El siguiente reportaje explica por qué es importante acertar con la dieta tras la actividad física y cuáles son los alimentos recomendados después de hacer ejercicio. También se proponen siete consejos prácticos de alimentación para deportistas y subraya la importancia de reponer agua y minerales.

Actividad física: por qué es importante acertar con la dieta

La dieta tras el ejercicio debe recuperar y equilibrar todos los nutrientes perdidos
Cuando practicamos ejercicio, nuestro organismo quema hidratos de carbono y grasas para poder producir la energía que requiere el esfuerzo. También suda para regular la temperatura corporal, ya que de otro modo subiría al producir energía y no se mantendría estable. Ambos procedimientos -la sudoración y la quema de hidratos y grasas- provocan que el organismo pierda nutrientes, un hecho que desequilibra nuestro cuerpo.
Un desequilibrio nutricional puede causar dolor muscular, fatiga o más hambre después de practicar deporte. Es por eso que una adecuada dieta tras el ejercicio resulta tan importante: con ella se deben recuperar y equilibrar todos los nutrientes perdidos. Ahora bien, es importante diferenciar el tipo de ejercicio físico que realizamos ya que, según cuál sea, deberemos reponer unos nutrientes u otros.
  • El ejercicio aeróbico engloba las actividades de media o larga duración, como correr, caminar, nadar, remar o practicar ciclismo.
  • En cambio, el anaeróbico comprende actividades de fuerza, de corta duración e intensidad más alta, como las pesas, los saltos, el baloncesto o la gimnasia artística.
En todos los deportes se practican ambos tipos de ejercicios, aunque siempre predomina uno de ellos. Y en todos los deportes hay un gasto de energía. ¿Pero qué comer para reponerla?

Alimentos recomendados después de hacer ejercicio

Al reponer fuerzas, es imprescindible ingerir alimentos ricos en hidratos de carbono y proteínas con un bajo aporte de grasa, sobre todo, en las dos horas posteriores al esfuerzo físico, cuando el cuerpo está más receptivo y asimila mejor los alimentos. Tanto si la actividad es aeróbica como anaeróbica, estos nutrientes son imprescindibles.
Sin embargo, el tipo de actividad también ayuda a orientar sobre qué debemos comer.
  • El ejercicio aeróbico consume glucógeno muscular. Los hidratos de carbono complejos, es decir, arroz, patatas, cereales, cereales integrales, legumbres, hortalizas y algunas frutas (como los frutos rojos, las fresas o las cerezas) son los más aconsejados, ya que aportan energía al organismo.
  • Las actividades anaeróbicas, o de fuerza, destruyen sustancias plásticas del organismo que deben reconstruirse. Por ello, los aminoácidos son imprescindibles, así como el consumo de proteínas para reparar el tejido muscular. Los alimentos aconsejados son: carne vacuna y porcina, pescados, huevos, soja, quesos o leche.

Siete consejos prácticos de alimentación para deportistas

  • Al terminar el ejercicio, conviene comer un pequeño tentempié para evitar llegar a las comidas principales con un hambre exagerada. Una buena opción puede ser una rebanada de pan integral con queso fresco o pavo, frutos secos, barritas de cereales integrales o fruta fresca con requesón.
  • Evitar los alimentos con elevado contenido de grasa y azúcar, como las patatas fritas o la bollería, que a menudo apetecen después de una jornada de deporte. Además de una sensación de pesadez si se consumen, pueden anular parte del trabajo realizado durante la práctica de ejercicio.
  • Para las comidas principales, no deben faltar los cereales integrales, como arroz, pasta o legumbres, y la proteína, como el huevo o la carne magra (pollo, pavo o pescado).
  • Para relajar los músculos después del ejercicio, es esencial el consumo de alimentos ricos en potasio, como la fruta (sobre todo, los plátanos) y las verduras. Si a pesar de ello se nota sensación de cansancio extremo, es aconsejable tomar un complejo vitamínico que ayudará a reponerse con más facilidad.
  • Se debe evitar el consumo de grasa, ya que también retrasa la digestión de las proteínas y, por tanto, la recuperación de los músculos.
  • Si se practica deporte por la tarde, una buena cena sería una ensalada de pollo o atún con hortalizas crudas y una tostada integral o un bocadillo integral de pavo con queso fresco.
  • Si se practica deporte por la mañana, una buena comida sería un plato de pasta, legumbres o arroz con pescado, pollo y verduras al vapor o a la plancha.

Reponer agua y minerales

Es indispensable reponer los líquidos perdidos durante el ejercicio, ya que el organismo puede deshidratarse con facilidad
Resulta indispensable reponer los líquidos perdidos durante el ejercicio, ya que el organismo puede deshidratarse con facilidad sin que apenas nos demos cuenta. Lo apropiado sería conocer con exactitud la cantidad de líquido perdido durante el ejercicio: si se controla el peso corporal antes y después, la diferencia entre ambos registros indica la cantidad de agua que debe reponerse. Sin embargo, no siempre se puede valorar de esta manera. Después de actividades de media o larga duración, se recomienda el consumo de agua con cantidades de sodio más elevadas, aguas de mineralización más fuerte.
La mejor manera de prevenir una posible deshidratación es asegurar el aporte de líquido antes del ejercicio. También es importante beber durante la actividad física sin preocuparse de la cantidad, ya que al empezar a sudar se elimina gran cantidad de agua que debe reponerse. Si bien puede notarse cierta sensación de pesadez o ruidos en el estómago, estos desaparecerán con rapidez, ya que el organismo no tardará en absorber el agua.

FUENTE: www.consumer.es

viernes, 13 de septiembre de 2013

Prevención y deporte en el niño

La actividad física y los beneficios para la salud en la infancia

 
¿La actividad física (AF) tiene beneficios para la salud o solo es una moda?
Hoy en día no hay duda de que la disminución del sedentarismo y la AF regular es buena para la salud. El estilo de vida físicamente activo en la niñez es una buena forma de prevención para ciertas enfermedades crónicas muy frecuentes en la edad adulta, como hipertensión, enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer, obesidad, problemas musculoesqueléticos y problemas de salud mental. Por otro lado, también se sabe que el sedentarismo es un factor de riesgo para estas mismas enfermedades.
Hay total unanimidad en recomendar la actividad física regular en el niño como hábito o estilo de vida y disminuir el sedentarismo.
¿Qué “cantidad y qué tipo” de ejercicio es el que se recomienda en la infancia”?
La cantidad y tipo de AF idónea para que dé beneficios para la salud es una cuestión aún con cambios. Además, hay dificultades para hacer recomendaciones adaptadas a los diferentes grupos de edad. A continuación vamos a referirnos a las recomendaciones en las que casi todos los expertos están de acuerdo.
Recomendaciones por edades para que la AF aporte beneficios para la salud:
1. De 0-1años: ¿En el primer año? Pues sí. La AF debe alentarse ya desde que nacen por medio de juegos en el suelo o en el agua. ¿Qué tipo de actividades son aconsejables para los niños que aún no saben andar?
Para los bebés, la AF quiere decir que se les deje mover los brazos y las piernas mientras están acostados en espacios libres. Esto incluye buscar y coger objetos, girar la cabeza hacia los estímulos, tirar, empujar y jugar con otras personas.
Se deben de estimular en espacios de juego para que aprendan nuevos movimientos, patear, gatear, ponerse de pie, arrastrarse y andar. Poner objetos fuera del alcance de los niños hace que practiquen muchos movimientos, fomentará el uso de grandes grupos musculares. Además, se divierten y se establecen los límites de lo que pueden hacer.
2. De 1-5 años: En preescolares que ya saben andar, se recomienda estar físicamente activos al menos 3 horas al día. A esta edad tiene más valor el tipo de AF que la intensidad.
La AF puede incluir andar, ir en bicicleta, columpiarse o sesiones con más gasto energético como pueden ser: correr, juegos de pilla pilla, saltar y actividades en el agua.
3. De 5-18 años: aunque parezca mucho, la recomendación de casi todos los expertos es que se haga “AF moderada-intensa al menos una hora al día todos los días de la semana”. Ahora bien, una cantidad o intensidad de AF menor también puede ser buena, sobre todo en niños inactivos. También la AF ligera es buena al disminuir el sedentarismo. En niños con sobrepeso la AF recomendada es beneficiosa aunque no baje de peso.
En los mayorcitos es recomendable AF vigorosa con ejercicios de fuerza muscular al menos 3 días en semana. En el entrenamiento con fuerza deben alternarse las condiciones aeróbicas con las de resistencia. Éstas deben incluir el mayor número de grupos musculares, con ejercicios progresivos de 8-15 repeticiones.
A cualquier edad hace falta minimizar el sedentarismo. El riesgo de que la inactividad infantil cause problemas de salud en la edad adulta es muy alta.
Ejemplos para reducir los comportamientos sedentarios pueden ser: reducir el tiempo en sillas de transporte y en niños mayores reducir el tiempo frente al televisor, ordenadores y videojuegos.
¿Qué alimentación es la correcta para los niños que hacen deporte habitualmente? ¿es necesaria una dieta especial para los jóvenes deportistas?.
La dieta de un niño deportista no cambia de la de cualquier otro. Tan sólo se aumentan los aportes calóricos (comer un poco más) para compensar el gasto calórico extra.
Se debe dar una información nutricional apropiada desde la niñez. Se debe evitar los menús estándar y alimentos rápidos y precocinados. En cambio el niño se debe tomar parte en la elección de sus alimentos. Para esto debe facilitarse la adquisición de hábitos de alimentación adecuados por la familia, escuela y entrenadores. Mejor si esto se hace desde mucho antes de la adolescencia, cuando la mejora de los hábitos en la alimentación es mucho más factible.
Los profesionales de la salud, entrenadores y familia deben saber las necesidades y hábitos en la alimentación de los deportistas, para darle orientación adecuada.
¿Es necesario aportes extras de vitaminas o hierro?
Hay que dar una dieta equilibrada y variada. Si se hace así no hacen falta aportes extras. En cuanto a las necesidades de hierro, un aporte diario de 15 mg. es suficiente. Un atleta bien alimentado, no tiene riesgo de falta de hierro. Por tanto, no se debe suplementar con hierro ni antes ni durante el entrenamiento deportivo.
Algunos han aconsejado dar un complemento a chicas deportistas con la regla. Sin embargo, se desaconseja el tratamiento y profilaxis a ciegas con hierro ya que no hay datos firmes de que la ferropenia sin anemia altere la salud o el rendimiento físico.
¿Qué precauciones se deben de tener cuando hace calor y hay peligro de “golpe de calor”?
El golpe de calor se produce cuando se hace AF intensa con altas temperaturas. El cuerpo pierde agua por el sudor hasta que no puede mantener la regulación de la temperatura (hipertermia). Aparecen vómitos, malestar, dolor de cabeza y termina como una emergencia médica con peligro vital.
Para su prevención es importante:
  1. Reducir la AF o modificarla según las condiciones ambientales.
  2. Hidratación correcta:
    • Beber 250 ml. de agua fría quince minutos antes de la competición.
    • Seguir bebiendo antes de que haya sed.
    • Seguir (aun sin sed) bebiendo pequeñas cantidades (100-300ml) de líquido, cada 20-30 minutos durante el ejercicio.
    • Beber siempre que haya sed, sobre todo si hay exceso de peso o temperatura alta y seguir bebiendo tras la sed.
  3. Acondicionamiento anticipatorio. Se consigue con el entrenamiento previo. De forma práctica le aconsejaríamos a un adolescente no entrenado, un ejercicio aeróbico de al menos treinta minutos y cuatro días en semana. Esto logra el acondicionamiento cardiovascular y que el cuerpo esté mejor preparado para la AF.
  4. Incremento gradual (aclimatación) al esfuerzo físico. Se logra gradualmente durante 8-10 días previos a ejercicios importantes con temperaturas altas. Así se “aclimata” el organismo a las condiciones de calor.
  5. Elección de líquido rehidratante: El agua a 12-13ºC parece ser la bebida ideal de restitución. No hay pruebas científicas para pensar que hacen falta aportes electrolíticos o de glucosa (bebidas comerciales) para la rehidratación del deportista.
  6. Ropa apropiada: debe ser ligera.
  7. Los adultos que supervisan las actividades físicas de niños de corta edad y también en niños con sobrepeso, deben responsabilizarse de cambiar la actividad en condiciones ambientales de riesgo o peligrosas.
¿Se puede prevenir el estrés ligado al deporte?
En los deportes competitivos se origina estrés ligado a la competición pero no debe ser excesivo. Además al niño se le deben de facilitar los mecanismos para combatirlo:
  1. El programa deportivo debe ajustar a los niños con el nivel adecuado de competencia evitando el estrés por la desigualdad (edad, talla, peso...). Se deben adoptar medidas que disminuyan la desigualdad.
  2. Sugerir para los padres y entrenadores comportamientos adecuados para que éstos con su conducta no aumenten el estrés. Es fundamental comprender que la capacitación para participar en deportes organizados debe determinarse de forma individual y según el deseo del niño (no de los padres). Es aconsejable siempre después de los seis años, por deseo del niño y con el objetivo de disfrutar.
En los programas deportivos estructurados debe privar el objetivo de la participación y el disfrute frente a los de competición y victoria

Recomendaciones PREVINFAD
  • Todo niño escolar y adolescente debe participar regularmente en alguna actividad física adecuada que a largo plazo forme parte de su estilo de vida.
  • El tipo y cantidad de ejercicio no están determinados, aunque se estima que en preescolares puede ser suficiente la actividad innata espontánea cuando se le permite el juego libre y se recomienda estar físicamente activos al menos 3 horas al día. En escolares y adolescentes se recomiendan al menos 30-60 minutos diarios de ejercicio físico de moderado a intenso.
  • Los padres deben de participar en los programas de actividad física y asesorar a la familia y la escuela.
  • Los deportes organizados son preferibles a partir de los seis años, por deseo del niño y con el objetivo de disfrutar. El deporte organizado asegura la actividad física regular. Se debe supervisar si la actividad es adecuada para el niño (desde el punto de vista motor, social, médico...) y aumentar la seguridad para la prevención de riesgos asociados al deporte. Así que es muy importante el papel de los padres, entrenadores, consejos escolares, etc.