jueves, 30 de agosto de 2012

El sedentarismo reduce hasta en diez años la esperanza de vida

El sedentarismo reduce hasta en diez años la esperanza de vidaNo realizar actividad física regularmente disminuye la esperanza de vida hasta en diez años. Es una de las conclusiones del Simposio sobre Balance Energético de la Serie Científica Latinoamericana, que se celebró en Guarujá (Brasil) a mediados de agosto. Los especialistas consideran también que no existe mejor fármaco que el ejercicio.
Durante el evento, los asistentes también coincidieron en que es indispensable hacer un esfuerzo multidisciplinario en el que participen gobiernos, industrias, organizaciones sociales y especialistas de la salud para promover la actividad física. Ésa es la forma más eficiente de combatir la epidemia de obesidad. Señalaron que practicar ejercicio con regularidad puede incrementar hasta diez años la esperanza de vida, además de reducir hasta en un 50% la probabilidad de desarrollar enfermedades crónicas como el cáncer, la diabetes y los problemas cardiovasculares.
El encuentro congregó a más de 130 expertos e investigadores en temas de nutrición y sanidad pública de todo el continente. En él, se llevó a cabo un intenso debate sobre los beneficios de la actividad física en prácticamente todos los aspectos de la salud, por lo que su promoción, según apuntaron, debe ser una prioridad en las agendas políticas de todos los países. Los especialistas coincidieron en la idea de que hacer ejercicio y cuidar la alimentación es la mejor vía para combatir los problemas asociados al aumento de peso.
El presidente del Comité Científico, encargado de la organización de este simposio, Fernando Lavalle, indicó que “el control inadecuado del balance energético es quizá la principal causa de la obesidad que afecta a América Latina”.

Por su parte, John Duperly (especialista en Medicina Interna de la Universidad de Rosario en Colombia) presentó diversas evidencias científicas que documentan los beneficios de la actividad física en todos los ámbitos de la salud. Mencionó que “hacer una hora diaria de ejercicio moderado activa cerca de 800 genes que contribuyen a conservar una buena salud. Hasta ahora, no hay ningún fármaco en el mercado que tenga los efectos de mantener un estilo de vida saludable, como hace el ejercicio”.
Explicó, además, que con cinco intervenciones en el estilo de vida se puede reducir hasta en un 90% el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2: No fumar, un consumo moderado de alcohol, comer cinco porciones de frutas y verduras al día, hacer 150 minutos de ejercicio semanales (30 minutos diarios) y mantener un peso adecuado.

Sin embargo, señaló que es importante que los profesionales de la salud cuenten con las herramientas y conocimientos básicos para prescribir la actividad física de forma terapéutica, pues actualmente no cuentan con la información suficiente para motivar a sus pacientes para cambiar sus hábitos e incorporar el ejercicio en su rutina diaria. Aseguró que “comprender el comportamiento humano y cambiarlo es el desafío más grande del balance energético”.

El investigador Mauro Valencia (Universidad de Sonora, México) manifestó que “el gasto energético total de un individuo se determina por el gasto del propio metabolismo, el efecto termogénico de los alimentos y el gasto por actividad física, que es el más variable”. Por otro lado, el doctor Eric Ravussin (director del Centro Biomédico Pennington de Investigación para Nutrición en Obesidad de la Universidad Estatal de Luisiana, EE.UU) afirmó que “uno de los factores determinantes en el aumento de peso que experimentó la población mundial en los últimos años es el mayor consumo de grasas, más que la ingesta de carbohidratos y azúcares, pues las grasas tienen un mayor impacto en el desequilibrio del balance energético”.


miércoles, 1 de agosto de 2012

Deporte y Estres

  


El problema de la salud mental se ha agudizado severamente en la sociedad actual. Una investigación realizada por el Instituto Nacional de Salud Mental Americano -NIMH- sobre una muestra de 17.000 personas de cinco comunidades, utilizando como fuente de diagnóstico el DSMMD, indicó que durante seis meses, un 20% de la población adulta sufrió de alguna manera de algún trastorno mental y hace una estimación que entre el 29 y el 38% de los americanos adultos puede padecer algún problema psiquiátrico significativo durante sus vidas.

Una gran parte de los trastornos y de los síntomas se relacionan con el estress, como la ansiedad y la depresión. Para tratar estos trastornos tradicionalmente se usa la psicoterapia y la medicación. La psicoterapia comprende un largo tratamiento y los psicotrópicos casi siempre presentan efectos colaterales. Sin hablar del alto coste de un tratamiento psicoterapéutico o medicamentoso. De esta manera, para enfrentar a los trastornos referidos, han sido estudiados otros medios alternativos. Una técnica no tradicional es el ejercicio y el deporte.

El valor del ejercicio para la prevención y tratamiento de la ansiedad y la depresión, era conocido por los médicos desde la época de Hipócrates.

Vamos a presentar algunos aportes para comprender bien las distintas posibilidades de aplicación del ejercicio y del deporte, para beneficiar el área emocional de los practicantes, ya sea un sujeto saludable, un atleta de élite o de recreación o también un portador de trastornos o de diversas deficiencias.

Definición de ejercicio y deporte
El Colegio Americano de Medicina del Deporte clasifica el ejercicio o el deporte en tres tipos:

a) cardiorrespiratorio (aeróbico)
b) fuerza o resistencia muscular
c) flexibilidad.
La mayoría de los estudios realizados para verificar la influencia del ejercicio sobre el área emocional del ser humano, utilizaron actividades aeróbicas como la carrera, natación o ciclismo. Algunos realizaron ejercicios anaeróbicos (entrenamiento de fuerza). No fueron utilizados ejercicios de flexibilidad.

El deporte utilizado en las investigaciones, son actividades deportivas, individuales o colectivas, que poseen una reglamentación a nivel internacional, practicados desde las escuelas deportivas, el deporte adulto recreativo, así como el de alto rendimiento.

Ejercicio, deporte y ansiedad
El ejercicio y el deporte promueven una reducción significativa de la ansiedad-estado y sus medidas fisiológicas correlacionadas. De acuerdo con el meta-análisis de Petruzzello (1991), no hay duda que el ejercicio está asociado con una reducción de esas tres medidas, de acuerdo con la edad, sexo y modelo de salud mental.

Una sesión de ejercicios aeróbicos, por ejemplo, es suficiente para reducir la ansiedad de individuos ansiosos. Para producir un efecto tranquilizante el ejercicio debe ser rítmico, como la caminata, la carrera, saltar sobre obstáculos, o andar en bicicleta, manteniendo una duración de 5 a 30 minutos, en una intensidad del 30 al 60% de la intensidad máxima permitida para el sujeto.

Algunos programas de ejercicio no reducen la ansiedad porque no respetan un mínimo de tiempo necesario. La reacción de ansiedad es algo individual y suponer que el ejercicio o el deporte puedan alterar este patrón es algo irreal. Es necesario un tiempo de práctica de entre 4 a 20 semanas. Así también, para trastornos de pánico y agorafobia los resultados han sido controvertibles.

Ejercicio, deporte & Depresión
El ejercicio y el deporte han sido considerados ya hace cierto tiempo como una medida higiénica
. Desde una óptica opuesta, algunos investigadores llegaron a la conclusión que la falta de ejercicio es un factor importante para la aparición de síntomas de depresión. La posibilidad de reducción de los síntomas de ansiedad y depresión por medio del ejercicio, contribuyó a que varios psicoterapeutas comparasen el ejercicio con diversos tipos de psicoterapias tradicionales, demostrando que tanto el ejercicio aeróbico como anaeróbico presentan un valor similar a cualquier procedimiento de psicoterapia tradicional.

El ejercicio físico puede ser una alternativa al tratamiento o una ayuda en un tratamiento con dispositivos tradicionales de psicoterapia en la formas unipolares de depresión leve o moderada. Existen dudas de si diferentes intensidades en el ejercicio y el deporte presentan beneficios emocionales diferentes a sus practicantes. El proceso del ejercicio, ya sea de corta o larga duración, causa un bienestar mental y mejoría psicológica. La actividad física es causante de una mejora en la autoestima que produce beneficios en la hipertensión, osteoporosis, crisis diabéticas y varios trastornos psiquiátricos. Es una forma efectiva como otras formas de psicoterapia para el paciente depresivo.
Los beneficios individuales del ejercicio incluyen: a) reducción de la ansiedad-estado; b) reducción a niveles mínimos y moderados de la depresión; c) reducción de los niveles de estress; d) reducción de los niveles de neurosis; e) colabora en el tratamiento de la depresión severa; f) beneficia psicológicamente a ambos sexos y a todas las edades.

FUENTE: www.deportesalud.com

martes, 24 de julio de 2012


El ejercicio como factor protector del cerebro que envejece

camina sonrie

Cada vez hay más estudios que avalan lo positivo que es el ejercicio físico, no solo a nivel orgánico, sino también a nivel cognitivo, y es que el ejercicio puede ayudara a proteger el cerebro que envejece.
Ya existen diversos estudios aplicando programas ejercicio moderado de diverso tipo que señalan lo beneficioso del ejercicio físico en personas mayores para ayudar a prevenir ciertos deterioros cognitivos asociados a la edad.

Estudios publicados recientemente

En este caso, un primer estudio señala que las personas mayores sedentarias que empezaron a caminar a paso moderado tres veces por semana durante un año vieron aumentado el tamaño de la región cerebral relacionada con la memoria.
Un segundo estudio encontró que el entrenamiento con pesas dos veces por semana en personas que tenían fallos de memoria tuvo el efecto de mejorar las puntuaciones en pruebas de memoria y pensamiento.
Un tercer estudio mostró que un programa de ejercicio relacionado con el entrenamiento de fuerza y equilibrio ayudaba a mejorar la memoria. Es decir, que diferentes intervenciones a nivel de evitar el sedentarismo y dar unas pautas de ejercicio moderado han tenido como resultado mejora en pruebas que miden diversos tipos de rendimiento mental.
Estos estudios se han presentado recientemente, pero ya existe otra evidencia de la relación entre programas moderados de ejercicio físico y beneficios a nivel orgánico y mental en personas mayores. Ante la creencia de que en edades avanzadas el cuerpo, y también el cerebro, van en declive y ya no pueden mejorar más, hay que tener en cuenta de que el organismo todavía conserva cierta capacidad de mejora.

Lucha contra la inactividad física y mental

Además, nunca hay que perder de vista la idea de que no luchamos contra el envejecimiento, sino contra el sedentarismo y la inactividad. No podemos vencer el paso del tiempo, pero sí podemos reducir las horas que pasamos en el sofá sin hacer nada.
En muchas ocasiones el sedentarismo limita más que la edad avanzada, por lo que pasar de una vida sedentaria a realizar un poco de actividad moderada de forma regular durante un período de tiempo como un año da signos claros de mejora a nivel físico y mental.
En muchos casos las personas de edad avanzada se resignan a las limitaciones impuestas por el peso de los años: problemas a nivel físico, dificultad para caminar, dolores articulares, inicio de pérdida de capacidades cognitivas como atención, memoria, enlentecimiento en el procesamiento de la información… Muchas veces tanto ellos como la sociedad se resignan a que “son achaques de la edad” y hay que aceptarlos y convivir con ellos.
Es cierto que aceptarlos es un logro, puesto que muchas personas mayores no aceptan sus limitaciones, las niegan, y no buscan soluciones ni se dejan ser ayudados. Por lo tanto, aceptar y vivir con estos problemas es un primer paso, pero hay muchos más que dar. Sabemos que una mejora en el estilo de vida ayuda a la persona a mejorar sus capacidades, tanto de índole físico como mental.
No podemos parar el avance de los deterioros, pero sí podemos conseguir que el avance sea lo más lento posible. Lo que sí podemos evitar por completo es la pérdida de capacidad por falta de uso. La vida inactiva, tanto de cuerpo como de mente, genera una atrofia, una pérdida de capacidades, que sí es posible recuperar con entrenamiento.
Si estos programas de ejercicio que demuestran que una vida activa mejora en cierta medida el rendimiento mental, si a esto se le añade un programa de estimulación cognitiva para mantener las funciones del cerebro seguro que los resultados son más que positivos, y se consigue ralentizar el proceso de pérdida de capacidades que está asociado a seguir cumpliendo años.
En mi experiencia profesional he visto como personas muy mayores que llevaban una vida completamente sedentaria en casa mejoraban a nivel físico y mental simplemente con entrenamiento suave realizado de forma protocolizada durante un período de varios meses, por lo que nunca hay que rendirse y dejar que el cuerpo y la mente acumulen fallos por la falta de uso.

FUENTE: www.vitonica.com

martes, 10 de julio de 2012


Estudio de la Universidad de Roma
10/07/2012

La actividad física aumenta la capacidad académica de los niños

La actividad física aumenta la capacidad académica de los niñosLa Universidad de Roma ha elaborado un estudio sobre la relación entre la actividad física y el rendimiento académico de los niños. Los resultados indican que realizar ejercicio de forma regular puede llegar a aumentar su capacidad de atención y de concentración hasta un 10%. Las pruebas se realizaron en menores de entre ocho y 11 años.
Los expertos que han realizado este estudio llevaron a cabo un seguimiento a 138 niños, realizándoles pruebas de agudeza mental bajo una serie de factores externos entre los que se incluía, en ocasiones, la práctica de ejercicios físicos. Los resultados concluyeron que fomentar la actividad física entre los menores en las escuelas puede conseguir que se mejore su rendimiento académico.
Maria Chiara Gallotta, primera autora del estudio, explicó que “con frecuencia, los maestros afirman que los estudiantes pierden la atención y la concentración durante periodos a lo largo de su vida académica. Los elementos claves del aprendizaje, especialmente importantes durante el desarrollo, son la atención y la concentración. Nuestro estudio examinó la relación entre el esfuerzo y los niveles de atención y concentración de los niños de la escuela”.
Durante un período de estudio de tres semanas, los niños recibieron tres sesiones de pruebas de 50 minutos cada una. Antes de la primera prueba, todos habían participado en alguna actividad que conllevaba esfuerzo físico. Antes de la segunda prueba, solo se realizaron ejercicios académicos. Y en la tercera participaron tanto en actividades físicas como académicas. Todas ellas se estructuraron de manera que se pudiesen medir tanto las habilidades de concentración, la velocidad con la que los niños respondían, así como la calidad de sus respuestas.
Los alumnos obtuvieron mejor rendimiento tras la actividad física. La velocidad para procesar problemas aumentó en un 9% tras hacer algún tipo de “ejercicio” mental y un 10% tras la actividad física. Pero tras un esfuerzo combinado físico y mental, las puntuaciones de las pruebas aumentaron únicamente un 4%.
De forma similar, en las pruebas que medían la habilidad de concentración, la actividad mental previa a las pruebas académicas mejoró las puntuaciones en un 13%, y la actividad física consiguió mejorarlas en un 10%. Cuando se combinaron ambas, los resultados de las pruebas aumentaron un 2%.
Los autores apuntaron que las puntuaciones más bajas podrían deberse a un aumento en el estrés asociado con pedir a los niños que ejercitaran tanto sus cerebros como sus cuerpos al mismo tiempo. Gallotta señaló que “nuestros hallazgos sugieren que varios tipos de esfuerzo tienen distintas influencias beneficiosas sobre el rendimiento cognitivo inmediato de los niños escolares. Aunque se necesita más investigación, creemos que esto provee una justificación útil para el aumento de realizar actividad física durante la vida académica de los niños”.
Los resultados de este estudio han sido publicados en la prestigiosa revista científica “Los Medicine & Science in Sports & Exercise”.

FUENTE: Munideporte.com

lunes, 2 de julio de 2012

Estudio realizado a más de 3.000 mujeres

La actividad física puede reducir el riesgo de sufrir cáncer de mama

La actividad física puede reducir  el riesgo de sufrir cáncer de mama La Universidad de Carolina del Norte (Estados Unidos) ha realizado un estudio sobre el cáncer de mama y la actividad física en más de 3.000 mujeres. Sus conclusiones destacan que las que practican ejercicio pueden reducir el riesgo de sufrir cáncer de mama, siempre y cuando lo complementen con una alimentación saludable.

Esta investigación fue llevada a cabo por la Universidad de Carolina del Norte y la Escuela Gillings de Salud Pública Global en Chapel Hill. El objetivo era buscar un vínculo entre la actividad física recreativa y el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Para ello, se analizaron a 1.504 mujeres con esta enfermedad y 1.555 sin cáncer, entre los 20 y los 98 años.

De todas las mujeres que participaron en este análisis, se concluyó que las que hacían ejercicio, ya fuera durante sus años reproductivos o después de la menopausia, tenían un riesgo menor de desarrollar cáncer de mama. Quienes hacían ejercicio entre diez y 19 horas semanales experimentaron el mayor beneficio, acercándose a un 30% en la reducción de riesgo. Este hecho se apreció en todos los niveles de intensidad y resultó especialmente relevante en aquellas mujeres con cáncer de mama con receptores hormonales positivos.

Cuando los investigadores examinaron los efectos conjuntos de la actividad física, el peso y la forma del cuerpo, encontraron que incluso las mujeres activas que se encontraban por encima de su peso, especialmente después de la menopausia, tenían un mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad.

Por esa razón, el estudio concluyó que realizar ejercicio físico, ya sea de forma leve o intensa, puede reducir el riesgo de sufrir un cáncer de mama. Sin embargo, este efecto beneficioso puede ser eliminado si las mujeres no controlan adecuadamente su peso. Eso significa que, además de practicar actividad física regularmente, es importante mantener una alimentación saludable que lo complemente.

Según la Organización Mundial de la Salud, en el año 2030 el número de personas que sufrirán cáncer aumentará en un 75%. Este incremento será particularmente agudo en aquellos países donde se adoptan estilos de vida poco saludables. La OMS establece que los avances económicos representarán un incremento en los casos de cáncer relacionados con la mala alimentación, la falta de actividad física y otros malos hábitos ligados a enfermedades como, por ejemplo, el cáncer de mama.

FUENTE: munideporte.com

miércoles, 20 de junio de 2012

La actividad física reduce en un 40% el riesgo de sufrir un infarto


La actividad física reduce en un 40% el riesgo de sufrir un infartoLa Asociación Americana del Corazón señala que la actividad física reduce en un 40% el riesgo de sufrir un infarto. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de mortalidad y se deben al sedentarismo y la mala alimentación.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) reflejó en sus Estadísticas Sanitarias Mundiales de 2012 que de los 57 millones de personas que murieron en 2008, 17 millones (un 30%) fallecieron debido a enfermedades cardiovasculares. Además, prevén que esta cifra aumente a 25 millones en el 2030. Sin embargo, estas enfermedades no transmisibles se pueden evitar llevando a cabo una dieta equilibrada y realizando actividad física regularmente.

Sobre este problema, la cardióloga Liliana Cárdenas (catedrática de la Universidad Católica de Ecuador) explicó que “la enfermedad cardíaca coronaria es la forma más frecuente de todos los padecimientos cardiacos y se produce por la enfermedad ateroesclerótica: la formación de depósitos de grasa en las paredes internas de los vasos que envían sangre al corazón o al cerebro. Esto hace que los vasos se vuelven más estrechos y menos flexibles, por lo que aumenta la probabilidad de que se formen coágulos sanguíneos que se obstruyan con mayor facilidad. Esto afecta al flujo de la sangre hacia el corazón y el cerebro, provocando infartos y accidentes cerebro-vasculares”.

La especialista mencionó la importancia de "practicar ejercicio físico de manera habitual para quemar el exceso de grasa del cuerpo, mejorar la circulación sanguínea, aumentar la concentración de oxígeno, fortalecer el músculo cardíaco y los huesos". Por otra parte, la Asociación Americana del Corazón asegura que la actividad física disminuye la probabilidad de sufrir un infarto hasta en un 40%. Por ello, esta organización recomienda que los adultos realicen 150 minutos de moderada o 75 minutos de intensa actividad física a la semana. El objetivo sería realizar 30 minutos de ejercicio diario cinco veces a la semana para conseguir una vida activa.
En cuanto a los niños, la obesidad hace que aumente el riesgo de que en el futuro puedan sufrir enfermedades crónicas o sean más propensos a sufrir un infarto. Además, pueden padecer hipertensión, diabetes y enfermedades coronarias. Se recomienda reducir ese riesgo ayudándoles a mantener un peso saludable, una alimentación sana y una vida activa. La Asociación Americana del Corazón recomienda que practiquen hasta 60 minutos diarios de ejercicio.

En relación a la alimentación, la OMS explica que el desequilibrio calórico (consumir más calorías de las que se gastan) representa un papel importante en el desarrollo de las enfermedades coronarias. Por eso, lo primordial es comprender que debemos mantener una alimentación equilibrada que incluya suficientes cantidades de cereales, legumbres, frutas, verduras, lácteos, carnes, pescados, aceites y grasas, así como una adecuada hidratación. La doctora Cárdenas aseguró que “un plan equilibrado proporciona la cantidad apropiada de nutrientes que el cuerpo necesita como calcio, hierro, acido fólico y vitaminas”.

viernes, 1 de junio de 2012

Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad

El 44,5 por ciento de los niños españoles padecen exceso de peso


El 44,5 por ciento de los niños españoles padecen exceso de peso La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad ha elaborado un balance sobre esta enfermedad en la población infantil. Partiendo de los estudios “enKid” y “ALADINO”, concluye que el 44,5% de los menores sufren exceso de peso.El sobrepeso infantil es uno de los grandes males endémicos que padece la sociedad del siglo XXI. Por ello, la SEEDO quiere alertar de la tendencia al alza de esta patología que no se ha sabido frenar ni revertir en los últimos 15 años, llegando a afectar, actualmente, al 44,5% de la población española en edad prepuberal.Para encontrar las causas de su crecimiento, esta entidad ha comparado exhaustivamente los datos recogidos en los últimos estudios realizados en España sobre obesidad infantil: El estudio enKid (1998-2000) y el ALADINO (2010-2011), llevados a cabo con más de doce años de diferencia. Una vez realizada la comparativa se corroboró que el exceso de peso infantil aumentó progresivamente en el transcurso de las últimas décadas, pasando de tener una leve incidencia a convertirse en un verdadero problema de salud pública.

Los datos del estudio ALADINO, extraídos tras analizar una muestra de 7.659 niños de 19 comunidades autónomas, permiten trazar el mapa de la obesidad infantil en España. Del estudio se desprende que el sobrepeso y la obesidad afectan a más niños que niñas (26,7% de sobrepeso en varones frente al 25,7% en mujeres, y el 20,9% de obesidad frente al 15,5%), y en mayor medida a los que no desayunan nunca o lo hacen menos de tres días a la semana. También es notable en aquellos que comen en casa y llevan una vida sedentaria realizando poca actividad física. Los motivos pueden ser bien porque van y vuelven en coche de casa al colegio o porque no disponen de zonas verdes próximas a sus residencias.

La Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad especifica también que esta enfermedad no solo es debida a un exceso de consumo de alimentos y a la falta regular de ejercicio físico.También se recogen otras variables que inciden en la proliferación de la obesidad a lo largo de los años como son las pocas horas de sueño y el nivel educativo y socioeconómico de los progenitores y/o tutores.

La doctora Empar Lurbe, miembro de la Junta Directiva de la SEEDO, declaró tras realizar este balance que “los datos demuestran que la prevalencia de sobrepeso y obesidad, en los países desarrollados, aumenta a medida que los niños y niñas duermen menos tiempo. Y entre aquellos cuyos padres cuentan con niveles socioeconómicos y formativos más bajos (primaria-secundaria) porque aún consideran la obesidad infantil como un indicador de salud y posición social”.


El crecimiento de esta patología ha hecho que España se sitúe a la cabeza de Europa en obesidad
infantil, solo superada por Italia y Chipre, según se recoge en el último análisis europeo sobre esta materia, concluido en el año 2011: El estudio IDEFICS. Una investigación, activada en 2006 bajo la coordinación de la Universidad de Bremen, para explorar los riesgos del sobrepeso y la obesidad en niños, así como sus consecuencias asociadas a largo plazo.

Lurbe señaló que “gracias a este estudio se ha podido comprobar que uno de cada cinco niños es obeso o tiene sobrepeso y que en Europa hay más niñas que niños menores de diez años con exceso de peso. Asimismo, se ha podido saber que la prevalencia de obesidad infantil es mayor en la zona del sur de Europa (hasta el 20%) que en la zona norte (menos del 5%)".


FUENTE: Munideporte.com